Hay dos elementos importantes a la hora de evaluar los factores de riesgo de la Reputación Corporativa de una empresa:
1. Que en algunas empresas tiene mala imágen o una sospecha permanente respecto de su actuar, y esto es porque han aparecido con muchos problemas con sus trabajadores, o calidad de servicios, u ofertas poco claras, o alzas desmedidas;
2. Que hoy tenemos un acceso inmediato a la información vía Internet.
La sociedad tiende a hacerse más transparente, hay un activismo creciente de “grupos de interés” que progresivamente se están organizando, y crece la demanda por un mejor comportamiento ético, buen gobierno y responsabilidad social, sumado a la sensibilidad por el medio ambiente.
La gestión del riesgo, como cualquier actividad, debe estar al servicio de la generación de negocio y la creación de valor. El Riesgo Reputacional se ha colocado en un lugar prioritario de la agenda de las grandes organizaciones. Constituye una amenaza evidente, pero su gestión se considera también como una de las mayores oportunidades de creación y protección del valor.
Un Riesgo se convierte en Reputacional cuando incide negativamente en la percepción de un Stakeholders relevante o de un Grupo activista con capacidad de influencia, particularmente en los medios de comunicación.
¿Cuáles son los factores clave en la gestión del Riesgo Reputacional?
Identificación: Evaluación objetiva y rigurosa de las fuentes potenciales, internas y externas, de riesgo reputacional. Probablemente la mayor amenaza externa para la Reputación reside en la propia organización, y es su incapacidad para analizar el entorno, comprender cómo puede afectar y como va a evolucionar.
Valoración: Consiste es la valoración cualitativa y cuantitativa de los riesgos identificados para evaluar cómo pueden afectar a la organización. El gran reto actual es lograr la cuantificación de las perdidas –esperadas y no esperadas- conectadas al riesgo reputacional, hoy basada en modelos tradicionales –probabilidad e impacto-, y que deben evolucionar a modelos cuantitativos. En este sentido, existe una vía muy prometedora conectada a los modelos de capital económico.
Gestión: El Riesgo reputacional requiere modelos que sitúen su gestión en aquellas unidades y ámbitos con un papel protagonista, ya sea por su incidencia en la generación o por su capacidad para garantizar su control y mitigación.
Mitigación: Las organizaciones necesitan disponer de modelos de gestión ágiles que garanticen la mitigación de daños cuando un riesgo reputacional se convierte en algo real. Esto implica disponer de planes contratados de contingencia y de gestión de crisis que garanticen la minimización de cualquier impacto reputacional
A pesar de todo lo mencionado en este artículo, son pocas las organizaciones que han dispuesto de alguna estrategia para combatir el riesgo reputacional. Sin lugar a dudas trabajar sobre el riesgo reputacional se asegura y agrega valor a las empresas.
